Me siento afortunada. No porque me haya tocado la lotería, ni el sueldo para toda la vida de Nescafé, no es eso.
Me siento afortunada por vivir dónde vivo. Por poder disfrutar de los paisajes que me rodean. Por conocer a la gente que conozco. Por poder disponer de unos productos frescos sin tratamientos que los mantengan durante días o incluso semanas.
Me siento afortunada y muy agradecida porque cuando ayudas a alguien y lo haces desinteresadamente, no esperas nada a cambio. Pero cuando de repente a cambio de un pequeñísimo favor, te obsequian con un par de litros de la mejor leche de vaca que hayas tomado en tu vida y con unas cuantas docenas de huevos directamente del corral, te tienes que sentir obligatoriamente afortunada.
(los huevos brillan porque los he lavado. Cuando vienen directamente del "culete" de las gallinas, suelen traer caquitas que hay que lavar en el momento de su utilización)
Así que con este sentimiento de gratitud, he hecho lo mejor que se puede hacer con estos dos ingredientes básicos. Y a pesar de que es un postre universalmente conocido y su elaboración no puede ser más sencilla, quiero compartirlo con vosotros.
Hoy en casa hemos disfrutado del sabor de antaño.
FLAN DE LECHE Y HUEVOS CASEROS

Ingredientes:
1 lt de leche de vaca
8 huevos caseros
4 cucharadas de azúcar + 2 para caramelo
1 corteza de limón bien lavada
Como la leche está sin tratamiento de ningún tipo, deberemos dejar que hierva con la corteza del limón hasta que "suba". Cuidadín con este paso, que llevamos tanto tiempo sin la necesidad de hervir la leche que si nos despistamos se nos desborda del cazo..
Dejamos infusionar la corteza durante unos minutos y retiramos. Así en caliente le ponemos las cuatro cucharadas de azúcar.
Mientras con el resto del azúcar, caramelizamos un molde de flan ( este de aluminio, tiene al menos 4o años).
Una vez fría la leche le añadimos los huevos enteros y batimos con la batidora hasta que queden bien mezclados.
Vertemos la mezcla en la flanera y ponemos ésta en una tartera con agua (al baño maria).

Introducimos a horno medio, 170ºC, durante unos 40 minutos.
Dejamos enfriar en el mismo molde y una vez buen frío, lo desmoldamos y servimos.

Lo hemos comido tal cual, sin nada que pudiera disfrazar el sabor de lo autentico.










































