10 de junio de 2014

GAS NATURAL - VOLVER AL ORIGEN


Os habéis planteado en alguna ocasión pasar de la electricidad al gas natural para preparar vuestros platos? Yo sí y en este momento en el que estoy, me parece que todo son ventajas.


En primer lugar, los últimos incrementos en el precio de la electricidad han hecho que las facturas se disparen; sobre todo en mi casa donde el horno y/o la cocina se encienden día sí y día también. Es la energía más económica y que tiene menos oscilaciones de precio.
Es una energía limpia que no sufre ningún tipo de transformación por lo que es respetuosa con el medio ambiente desde que se produce hasta que se consume.

Como el suministro de gas es contínuo, no te quedarás nunca sin gas mientras cocinas.

Si bien es cierto que cuando pusimos la vitrocerámica me pareció una idea estupenda y un avance, ahora mismo y tras mis últimas incursiones en una cocina profesional dónde cocinamos con gas, estoy empezando a dudar de la decisión.

Con el gas natural, la temperatura se obtiene con mucha más rapidez, lo que redunda en una cocción más uniforme de los alimentos (las frituras quedan perfectas y con menos aceite). Además manejamos la intensidad de la llama nosotros mismos, con lo cual el dominio de la cocción está en nuestras manos.

Las comidas elaboradas en una cocina de gas tienen ese sabor casero que no se obtiene con la electricidad. Ver la llama “oscilando” debajo de las cazuelas, me hace recordar esos inviernos fríos y lluviosos con la típica pota granate llena de caldo e inundando de aromas toda la casa.

Por cierto y como anécdota ¿cuánto tiempo hace que no podéis chamuscar sobre la llama de la cocina, esas plumas que vienen adheridas a la piel del pollo? 

Yo ya he pedido mi presupuesto para la instalación, no me pude resistir a los encantos de Jordi Cruz.








Texto y fotografías: Pilar Martínez
© www. lacocinadelechuza.com

6 comentarios:

Pamela dijo...

A través de mi vida cocinera he utilizado las dos opciones, ahora tengo la eléctica de emergencia en una mini cocina, y la verdad es que estoy muy contenta con el resultado del gas, me parece que es más manejable. Besos

Anónimo dijo...

Yo he cocinado mucho con gas, y con vitrocerámica, y me quedo con la vitro. Es posible que sí sea algo más barato el gas, pero hay tres cosas que me echan mucho para atrás. La primera es que el foco de calor es mucho más concentrado, lo cual tiende a estropear más los utensilios, la segunda es que se ennegrecen mucho más y parecen mucho más viejos. Y la tercera y más importante es la limpieza: Limpiar una vitro es muy rápido y cómodo, mientras que con el gas tienes que andar desmontando y limpiando un montón de piezas.

Profesionalmente es posible que tenga sus ventajas, pero para un hogar donde se cocina mucho menos y con unos tiempos más ajustados, me parece un retraso terrible.

Marisa dijo...

A mi como nunca me ha gustado la vitro sigo con mi placa de gas, tiene ya veinte años y aunque ya no tiene mucha fuerza si la cambio seguiré con el gas. No hay nada como ver la llama mientras está la cazuela borboteando.
Un besoooo

cocinaros dijo...

Me encanta el gas, pero la vitro se limpia tan fácil y es tan rápida! Me quedo con dudas... jejeje...

Bizcochos caseros dijo...

Pilar, Me encantan tus recetas y sugerencias. Excelente blog, felicitaciones!!

Soy Cata tengo el blog: Recetas de Bizcochos los invito a conocerlo, ya que una rica Receta de Bizcocho, facil de hacer siempre es muy util.

Espero te guste el blog de Recetas de Bizcochos, te parezca util y puedas recomendarlo a tus seguidores.

Desde ya gracias.
Saludos Cata

Rosmaría dijo...

Yo nunca me atreví a dejar el gas, por eso mi última cocina la compré mixta, de gas y vitro. La verdad los fuegos de vitro no los uso nunca, a no ser que tenga los de gas ocupados.
Para mí no hay duda ninguna, donde esté el gas que se saque la vitro.
Un saludo.

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