Ahora sí que podemos decir que el invierno ha entrado en nuestras vidas, en nuestras casas y ha llegado hasta la cocina...pero aquí es dónde el escuadron anti-fríos entra en acción.
Con una cuchara de madera en una mano y una gran cazuela de barro en la otra, me dispongo a preparar un guiso de invierno que subirá la moral de la tropa en cuantito entren por la puerta.
Si vienen de estudiar, recuperarán el desgaste intelectual de la mañana y si vienen del trabajo, les dará fuerza para afrontar el resto de la jornada en plenas condiciones físicas.
Y personalmente, me ayudará a mantener los michelines en su posición de firmes! No vaya a ser que alguno se salga de la fila y estropee la formación que con tanta dedicación y esfuerzo, llevo entrenando desde hace unos añitos.
¡ Zafarrancho de combate !!
ALUBIAS ROJAS GUISADAS

500 grs. de alubias rojas de Tolosa
100 grs. de tocino ahumado
1/2 repollo
1 chorizo
300 grs. de costilla de cerdo salada
2 hojas de laurel
1 cebollita
2 dientes de ajo
un chorretón de aceite de oliva virgen extra

El dia antes del día D, ponemos las alubias y la costilla de cerdo en un barreño con la suficiente agua para que puedan moverse con libertad. Será su penúltimo baño frío ( más adelante veréis por qué).
El día de la contienda, ponemos una cazuela con agua fría y las alubias a hervir. En cuanto empiece a hervir y se cubra la superficie de espumilla rosada, la retiramos del fuego y las escurrimos. Las volvemos a poner al fuego con agua completamente limpia y fría. Y algunos pensaréis: "esta Lechuza, hace unas cosas raríiiisimas en la cocina", pues lo que parece raro, es simple y llanamente para evitar los gases que producen las alubias. Con el primer hervor, sale esa espumilla, que para no tener que quitarla con la espumadera, me limito a tirarla toda y a cambiar el agua.
El siguiente movimiento será para añadir, en crudo, todos los demás ingredientes a excepción del repollo. Introducimos el tocino en tacos, la costilla cortada en palitos, el chorizo entero, la cebolla y los ajos enteros, las dos hojas de laurel y un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra del mejor que encuentres entre tus provisiones.
Le damos fuego a discrección( medio, no hay que pasarse) durante por lo menos 1 hora. Vigilaremos con sigilo por si se quedase sin líquido. Entonces añadiríamos un vaso de agua, siempre fría, para "asustar" a las alubias y que cuezan antes. Probaremos de sal casi al final, pues la costilla y el tocino pueden soltar bastante sabor y quizá necesite muy poca.
Cuando les falte todavía un poco a las alubias para estar del todo cocidas, le añadimos el repollo cortado en trozos pequeños.
Dejamos que todo el conjunto se acostumbre a estar así apretujados unos contra otros unos 15 minutos más y apagamos el fuego.
Antes de servir el rancho a la tropa, cortamos los chorizos en rodajas para que todos reciban su ración correspondiente de tan preciado manjar.

¡¡ A COMEEEEEEER !! SEÑOR, SÍ SEÑOR !!
Otras recetas mías de legumbres:
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Fabas de Lourenzá con almejas de Noia
Lentejas con costilla y chorizo
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