El reciclado de sobras de una comida es uno de mis retos favoritos. Pensaréis que no es normal, pero a veces, incluso hago comida de más para luego hacer algo divertido con lo que queda.
Sabéis por experiencia que un cocido, sea gallego, madrileño o manchego, está elaborado con bastantes ingredientes y casi seguro que cocinamos comida para seis cuando en casa somos sólo cuatro....Es costumbre habitual ir los domingos a comer a casa de mamá o de la suegra y venir con los tuppers llenos de cocido.
Así que al día siguiente, tocan las
croquetas o la ropa vieja de turno. Pues no!! Me niego a la monotonía culinaria !!
Además, se acerca el invierno( en Galicia ya hace fresquito) y podremos degustar unos grelos y unas nabizas estupendísimas.

En su día ya preparé unas
filloas rellenas de cocido que gustaron muchísimo en casa y ya puestos a conseguir que el reciclado sea lo más variado posible, me he decidido por un plato tradicional como es la empanada, "el envoltorio perfecto" para abrigar un relleno delicioso. ¿Se puede pedir más?
EMPANADA DE COCIDO
Ingredientes:Restos de un cocido: lacón, chorizo, grelos, pollo, etc.
2 cebollas grandes
500 grs. de harina
30 grs. de levadura fresca o congelada
sal
1 tazón de aceite de oliva
2 cucharaditas de pimentón dulce
En primer lugar, yo preparo el sofrito de cebolla, pues el aceite que me sobra, lo utilizo en la
elaboración de la masa.
Pongo las cebollas bien picaditas en el aceite y voy cocinando sin que se doren, aproximadamente un cuarto de hora. Le pongo una pizca de sal y el pimentón.
Es importante que el aceite no esté muy caliente cuando hacemos esto, pues el pimentón si se quema, le da un sabor amargo a la preparación.
Dejo que se enfríe la cebolla y la escurro con un colador. De esta manera, recupero el aceite que voy a usar en la masa.

Para la masa: pongo la harina en un bol, le añado el aceite y la misma cantidad de agua templada en la que he disuelto la levadura.
Revuelvo con una cuchara hasta que se integra bien. Luego la paso a la mesa y la trabajo hasta que no se pega en las manos. A veces hay que añadirle un poco más de harina.
La dejo levedar en el mismo bol hasta que doble el volumen, bien tapada con un paño. Casi puede tardar una hora, todo depende de la calor que haya en la cocina en ese momento.

Mientras la masa está en proceso de fermentación, desmenuzo las carnes y las mezclo con la cebolla. Corto los chorizos en rodajas y escurro bien los grelos.

Una vez la masa está lista, la divido en dos partes, siempre dejando la de abajo un poco más grande. El motivo es porque la suelo dejar un pelín más gruesa en la base para que mantenga los jugos del relleno y no se rompa.
Cubro el molde, en este caso rectangular, con la masa estirada y ayudándome con el rodillo.
Pongo el relleno de la siguiente manera: primero la cebolla mezclada con el lacón y el pollo. Por encima los grelos bien escurridos y finalmente las rodajas de chorizo.

Estiro la otra mitad de la masa y cubro la empanada. Cierro bien los bordes de forma que no se salga el relleno y que quede bonita.
Tambien le pongo unas tiras de masa y le abro una "chimenea" en el centro para que salga el vapor y que la empanada no quede inflada.
Barnizo toda la superficie con más aceite de pimentón ( no con huevo, que no me gusta) y pincho la tapa con un tenedor para ayudar a que no se hinche en el horno.

Con la empanada así lista, no queda más que meterla en horno precalentado a 180º durante unos 40-45 minutos. Esto como siempre os digo, depende de cada horno.

Ya sólo nos falta cortarla en porciones y degustarla con un buen vaso de vino ( gallego, por supuesto)

