Sin embargo, si utilizáis el Mozilla Firefox como navegador, pues no hay éstos problemas. Maravillas de la tecnología !!
Ya dejé comentarios en Blogger, en foros de informática, pidiendo ayuda, pero hasta el momento no he conseguido subsanar éste problema.
Os pido un poco de paciencia a los que entráis y no podéis participar con vuestros comentarios. Intentaré buscar una solución. Por cierto, si alguién tiene idea de a qué se debe éste repentino "desmayo" de mis enlaces, que hable ahora o calle para siempre......
Bueno, ahora que ya estoy un poquito más relajada, voy con la receta. Creo que en alguna ocasión ya os lo comenté (suelo repetir como la cebolla) tengo la suerte de disponer de pollos caseritos que cría mi querida suegra Carmucha en su finca.
Aquí podéis ver a las criaturitas tan felices y contentas, sin saber que la Lechuza anda observando su "engorde" para dar buena cuenta de ellos.

La receta que os propongo hoy no es nada complicada, pero tiene sus "truquis" que me gustaría compartir con vosotros.
POLLO ASADO AL HORNO

1 pollo casero
1 cebolla grande
3 dientes de ajo
perejil y sal
1 cucharadita de romero
1 cucharadita de tomillo
150 grs. de bacon ahumado
1 limón
Un chorrito de aceite
1 vasito de vino blanco
Teniendo en cuenta el aspecto de los pollos en la foto superior, comprenderéis que primero hay que darle "pasaporte" y luego en agua hirviendo, desplumar al ave.
Esta tarea no la tengo que hacer yo ( por suerte) pues en varias ocasiones que participé en la escabechina, no fuí capaz de comer pollo en varios días. Qué le vamos a hacer....sensible que es una.
El pollo me llega a casa limpito y listo para ser engalanado.
Primero machaco en el mortero el ajo, el perejil y la sal.
Con éste majado, embadurno al animal por dentro y por fuera. Le levanto la piel de la pechuga con cuidadín, y por ahí tambien le pongo.
Luego corto el limón en rodajas finas y junto con media loncha de bacon, lo introduzco por debajo de la piel; en la pechuga, en el muslo y por las ingles ( si se les puede llamar así).
Una vez hecho ésto, le espolvoreo el tomillo y el romero( ambas cosas molidas).

En una rustidera, coloco la cebolla en juliana y pongo la rejilla. Sobre ésta coloco el pollo y lo baño con el aceite y el vino blanco.
Este tipo de bandeja, tiene la ventaja de que el alimento no está en contacto directo con el líquido del fondo. Se asa en sus propios jugos y forma una corteza extraordinaria.
Bueno, llegados a éste punto, lo meto al calor del horno a unos 180º durante aprox. 1 hora.
Cuando ya tiene un color doradito y crujiente lo retiro y con lo que permanece en el fondo de la rustidera, hago una salsita "fantástica" pasándolo todo por la batidora.

Se sirve con el acompañamiento que más guste. En mi caso, una ensalada de cogollos, con queso curado en aceite y una pizca de orégano, que quita el sentido.







































